Masaje de manos
LA MANO
Se necesita muy poco aceite para masajear la mano. Bastará lo que le haya quedado después de trabajar el brazo.
1 Ponga el dorso de la mano de la persona sobre su palma izquierda. Empuñe la derecha y masajee la palma con los nudillos describiendo pequeños círculos. Presione firmemente cubriendo toda la palma, sin tocar los dedos.
2 En seguida, trabaje la misma área utilizando las yemas de los pulgares. Sostenga la mano con los otros dedos y apriete firmemente con los pulgares, moviéndolos también en pequeños círculos. Sin embargo, esta vez continúe hacia el talón de la mano y, con mayor suavidad, cubra dos o tres centímetros de la muñeca.
¿Quiere intentar algo más complicado? Aplique este toque en la palma (sin llegar a la muñeca). mientras sostiene la mano de la siguiente manera.
Coloque la mano de la persona con la palma hacia arriba. Ponga el dedo meñique de la mano izquierda de usted entre el índice y el cordial de ella; el anular y el cordial de su mano izquierda entre el índice y el pulgar de ella; y su índice izquierdo en el otro lado del pulgar de ella. Al mismo tiempo coloque su meñique derecho entre el cordial y el anular de ella su anular derecho entre el anular y el meñique de ella. y su índice y cordial derechos al otro lado del meñique de ella.
¿Entendido?
Ahora empuje sus dedos lo más que pueda hacia el dorso y luego apóyelos con fuerza. ¿Nota el efecto? Si ha procedido correctamente. se encontrará con que ha doblado los dedos de la persona hacia atrás de manera que toda la superficie de la palma está extendida tensa como la membrana de un tambor. Manteniendo esta posición; trabaje las palmas con las puntas de los pulgares. Presione con fuerza y recorra con paciencia todas las pequeñas elevaciones y depresiones que encuentre. Como descubrirá usted mismo cuando reciba este toqué. el esfuerzo vale la pena.
3 Trabaje sobre el dorso de la mano con los extremos de los pulgares. Sea minucioso. Llegue hasta la muñeca cubriendo dos o tres centímetros de ella, fijándose especialmente en todos los huesos pequeños que sus pulgares encontrarán allí.
4 Para realizar este toque, necesitará algunas indicaciones sobre anatomía.
Sostenga la mano de la persona sobre su mano izquierda y estudie el dorso por un momento. Examine las líneas abultadas que corren casi a flor de piel y que van desde la base de la muñeca al primer nudillo de cada dedo. Estos son los tendones que usamos para extender los dedos. (Si le cuesta encontrarlos, observe sus propias manos mientras las extiende con fuerza hacia adelante y un poco hacia arriba. Este movimiento los hará más visibles. )
Deslice en forma lenta y sucesiva los extremos de los pulgares por cada una de las depresiones.
Recorra todo el camino que va desde la base de la muñeca hasta el borde carnoso entre los dedos. Use la suficiente presión como para que la persona distinga perfectamente las distintas depresiones, pero disminúyala al llegar al borde interdigital. Recorra cada presión una vez, usando el pulgar derecho para las dedos del mismo lado y el izquierdo para las restantes.
Si desea, puede terminar el toque con una nota de elegancia. Cada vez que el pulgar llegue al borde carnoso, presione desde abajo con el índice en el momento en que el pulgar haya recorrido todo el valle. En otras palabras, pellizque ligeramente la piel mientras los dedos se deslizan hasta perder el contacto. Mejorará mucho la sensación que produce un toque, ya de por sí agradable.
5 Aunque parezca un poco difícil al comienzo, este toque resulta muy sencillo cuando se le descubre la mafia.
Afirme la mano de la persona colocándola con la palma hacia abajo, de manera que los talones de sus manos ejerzan presión sobre el centro del dorso, y las puntas de sus dedos lo hagan desde abajo, situados sobre el centro de la palma. Procure que los talones de sus manos estén en contacto, y en el reverso también las puntas de sus dedos.
Presione con fuerza sobre la mano en ambas direcciones. Al mismo tiempo, deslice sus manos lentamente hacia los lados, deteniéndolas cuando lleguen a los bordes.
Aplíquelo tres veces.
6 Ahora masajee los dedos.
Apoye la mano de la persona con las palmas vueltas hacia abajo sobre su mano izquierda. Coja suavemente el dedo pulgar de ella entre su propio pulgar e índice, en la parte en que se une al resto de la mano. Resbale lentamente los dedos desde la base a la punta, imprimiéndoles al mismo tiempo un movimiento de tirabuzón con cierta fuerza. Termine de manera que sus dedos interrumpan el contacto.
Aplíquelo una vez en cada dedo.
7 Le sugiero lo siguiente para terminar el masaje de la mano.
Mantenga durante un minuto la mano de la persona entre las suyas. Cubra la mayor superficie que pueda. Quédese muy quieto, vuélvase hacia su interior y concéntrese en la respiración. Luego dirija nuevamente su atención a la mano y trate de que la energía de su respiración se trasmita a través de sus manos.
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