Blog Privado » Salud http://www.blogprivado.com La actualidad mas entretenida aqui es gratis Fri, 04 Jun 2010 16:15:26 +0000 http://wordpress.org/?v=2.9.2 en hourly 1 Masaje de cuello y cabeza http://www.blogprivado.com/salud/masaje-de-cuello-y-cabeza/ http://www.blogprivado.com/salud/masaje-de-cuello-y-cabeza/#comments Sat, 24 Apr 2010 19:26:19 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=574 Colóquese de pie o de rodillas, de modo que enfrente la parte superior de la cabeza de la persona. Aplique una pequeña cantidad de aceite sobre los dedos, pero no lo extienda sobre el rostro. La superficie de la cara es muy reducida y necesita muy poco aceite;  bastan unas pocas gotas sobre los dedos. 

La forma más natural de iniciar el masaje de la cabeza es masajear la cara, comenzando por la parte superior de la frente y continuando sistemáticamente hacia el mentón; luego, seguir con las orejas, el cuello y finalmente el cuero cabelludo.

Recuerde que la estrella * no indica que un toque sea mejor que otro, sino que es parte del masaje breve que mencionamos en la página.

* 1 Por lo general, lo primero que hago es apoyar ligeramente las palmas sobre la frente de la persona, durante un momento. Cúbrala con los “talones” de la mano, dejando extendidos los dedos hacia las sienes. No aplique ninguna presión. Deténgase allí mientras sienta que le resulta cómodo: unos pocos segundos, medio minuto, lo que- sea. Concéntrese en sí mismo. Deje que la persona se acostumbre a su tacto.

 2 Comience a masajear la frente con las yemas de los pulgares. Primero divídala mentalmente en franjas horizontales de 1,5 cm de ancho. Luego, comenzando desde el centro de la frente junto al nacimiento del pelo, deslice ambos pulgares en direcciones opuestas siguiendo la franja superior. Presione con moderación. Use más o menos la misma intensidad que necesitaría para pegar una estampilla. Continúe el movimiento hasta llegar a  las sienes, un sitio sorprendentemente  sensible, y termine allí haciendo un  círculo de  1 ,5 cm de diámetro. Levante inmediatamente los pulgares, vuelva al centro de la  frente y comience con la segunda franja, moviendo nuevamente los pulgares desde el centro hacia los lados. Continúe trabajando en forma progresiva hacia abajo, cubriendo cada una de las franjas, terminando con la situada inmediatamente sobre las cejas. No olvide concluir cada movimiento con un pequeño círculo sobre las sienes -una rúbrica que no es estrictamente necesaria, pero que le sentará muy bien al que la recibe-.

* 3 El toque siguiente se aplica en el borde de las órbitas de los ojos. Primero, presione con las yemas de los índices el borde óseo de las cuencas, en la parte en que se conectan con la nariz. Comprima con fuerza durante un segundo. Luego levante los dedos y desplácelos alrededor de 1 centímetro a lo largo de la parte superior de cada borde y comprima de nuevo. La presión aplicada de esta manera es buena para los senos, y en este lugar en particular resulta mejor que la frotación.

Continúe de esta manera desplazando los dedos alrededor de 1 centímetro cada vez, hasta que llegue al extremo exterior del ojo (el más alejado de la nariz). Luego vuelva junto a la nariz y comience de nuevo, esta vez trabajando a lo largo de la parte inferior de la cuenca.

4 En seguida los ojos.

¿Averiguó al comienzo si la persona llevaba lentes de contacto? Si no lo hizo, éste es el momento de preguntárselo.

Pase ligeramente las yemas de los pulgares sobre los párpados cerrados. Comience junto ala nariz y deslícelos hacia los lados. Proceda con lentitud y ejerza un mínimo de presión que le permita sentir que el globo del ojo se mueve suavemente al pasar el dedo.

Hágalo tres veces, moviendo los pulgares en la misma dirección y levantándolos para volver al punto de comienzo cada vez.

* 5 Coloque ahora las yemas de los dedos índice y cordial a los lados de la nariz, un poco más abajo del borde de la cuenca donde comenzó el toque anterior. Presionando firmemente, deslice las puntas siguiendo el borde inferior de los pómulos, cruzando las mejillas en dirección a las orejas y volviéndose  luego hacia las sienes para realizar allí un círculo final. Los bordes inferiores de los pómulos, en el caso de que  haya olvidado su “geografía”, comienzan aproximadamente a la altura de las aletas de la nariz. Si presiona con firmeza y concentra su atención en el tacto, sus dedos encontrarán fácilmente la dirección que deben seguir . Aplique este toque dos veces por lo menos. La segunda vez deténgase un poco en los bordes de los pómulos, trabajando los músculos con un movimiento circular .

Haga que cada dedo se mueva en un círculo de 112 cm o menor, presionando con fuerza y sin levantarlo. Explore hacia adentro, sin prisa. Esta pequeña área es un centro de tensión facial. Un poco de trabajo extra en esta región tiene efectos de gran alcance. Con esto completa la cara. Deslice ahora suavemente los dedos hacia las orejas.

6 Las orejas siempre me han parecido una de las partes más curiosas del cuerpo y me resulta muy agradable recibir masajes en ellas. Presento a continuación una serie de formas de trabajarlas. La elección depende de cada cual. Le sugiero que las primeras veces no masajee ambas orejas al mismo tiempo.

A medida que adquiera práctica, encontrará que lo puede hacer sin dificultad.

Primero deslice las puntas de los dedos, en una y otra dirección sobre la parte posterior de la oreja, donde se conecta con la cabeza. Ejecute movimientos suaves y uniformes.

El paso siguiente consiste en seguir con el índice, suavemente, las cavidades naturales del interior de la oreja. Trabaje desde la periferia hacia el centro. Deténgase sólo cuando sienta que va a cerrar el conducto. Si hasta el momento ha trabajado en una sola oreja, repita el mismo procedimiento con la otra.

Finalmente, dígale a la persona que escuche los sonidos del interior de su cabeza y luego, con mucha lentitud y delicadeza, cierre los conductos de los oídos con las puntas de los dedos (cerciórese de que sean los dos, no serviría de nada obstruir uno solo). Manténgalos cerrados entre 15 y 30 segundos. Esto último no agrada a todo el mundo, pero a muchos le resulta una experiencia grata.

7 El toque siguiente le parecerá extraño y  puede que se sienta incómodo al aplicarlo.

No ofrece mayores complicaciones, sin embargo, y la persona experimentará una  sensación muy placentera. Con ambas palmas, cubra ligeramente el rostro con los talones de la mano en la frente y las puntas de los dedos sobre el mentón. Conserve las manos en esa posición durante un momento y luego hágalas resbalar suavemente hacia los lados,  pasando por encima de las orejas, hasta que los  dedos meñiques descansen sobre la mesa.

En seguida, presione con las manos, como si fuera a juntarlas. Cerciórese de que no cubran las  orejas. Encoja su cuerpo ligeramente y mantenga los codos hacia afuera de modo que le permitan hacer la mayor fuerza posible. Comience con una presión leve y luego auméntela gradualmente hasta que (a menos que tenga usted una fuerza descomunal) llegue un momento en que esté aplicando toda la presión que pueda. Luego disminúyala en forma igualmente gradual.

Después de aliviar la presión, mantenga las manos en la misma posición unos segundos antes de pasar al toque siguiente.

Es el momento de trasladarse al cuello.

8 Coloque ambas manos con las palmas hacia arriba y los dorsos pegados a la mesa bajo la nuca de la persona. Luego, curvando un poco los dedos, tamborilee sobre el cuello. Oprima con fuerza como si estuviera golpeando las teclas de un piano.

Recorra el cuello de arriba abajo, y la parte de la espalda (no será mucho) próxima a la espina dorsal que pueda cubrir cómodamente.

9 A continuación, ponga las manos bajo la nuca de la persona, levante la cabeza suavemente y vuélvala hacia la izquierda con lentitud, hasta que descanse cómodamente sobre su mano izquierda. Si advierte cierta resistencia o un intento de ayudar en el movimiento, pídale que suelte la cabeza como si fuera a dejarla caer sobre la mesa. Si después de esto todavía tiene problemas para relajarla, le ayudará levantarla y bajarla varias veces.

En seguida, haga girar lentamente el talón de la mano derecha sobre la parte superior del hombro, mientras sus dedos recorren primero el lado y luego la parte posterior del mismo, para continuar por la superior de la espalda hacia la espina dorsal; entonces, justo antes de alcanzarla, desvíese al cuello.

Continúe hasta que las puntas de los dedos lleguen al nacimiento  del pelo, luego vuelva la mano girando en 90° de manera que esta vez sus dedos queden apuntando hacia arriba, perpendiculares al cuello, y aplicando menor presión devuélvase recorriendo esta vez el lado del cuello. A continuación, moviéndose desde su base, cruce la parte superior del pecho directamente hacia  ” el hombro. Desde allí puede comenzar nuevamente el mismo toque sin detenerse. Repítalo tres o cuatro  veces.  Los dos toques siguientes se hacen también con la cabeza inclinada hacia un lado. Prefiero hacer los tres seguidos en el mismo sitio antes de volver la cabeza para trabajar en el otro costado.

10 Con la cabeza todavía vuelta hacia la izquierda, mueva lentamente los dedos de la mano derecha formando círculos de unos 2 cm de diámetro, sobre la parte posterior del cuello. Presione con firmeza. Trabaje esa zona hasta la línea del nacimiento del pelo. Luego, con mayor suavidad, haga los círculos al costado, volviendo hacia la  base. Cubra toda el área que va desde la parte inferior próxima a la oreja hasta la clavícula.

Repítalo otra vez.

11 Manteniendo la cabeza en la misma posición, localice con las puntas de los dedos de la mano derecha el borde óseo donde el cuello se une a la parte posterior del cráneo.

Mueva las puntas de los dedos describiendo pequeños círculos inmediatamente bajo este borde. Presione firmemente.

Palpará una especie de surco que se extiende horizontalmente a través del cuello. Sígalo con los extremos de los dedos.

Si tiene dificultades para hallar el lugar exacto, interrogue a la persona. Este toque produce una sensación de agrado que ella reconocerá inmediatamente una vez que usted haya localizado el sitio.

12 Termine su trabajo en el cuello levantando la cabeza del sujeto hacia adelante, lo más que pueda. Use ambas manos y realice un movimiento muy lento.

Notará cierta resistencia un poco antes, o poco después, de que el mentón toque el pecho. Deténgase un momento cuando haya llegado a este punto. Luego, con suavidad, empuje la cabeza hacia adelante un par de centímetros más. Vuelva la cabeza al punto anterior e inténtelo una o dos veces más. Si no basta un esfuerzo mínimo y delicado, vuelva la cabeza hacia atrás.

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Masaje de manos http://www.blogprivado.com/salud/masaje-de-manos/ http://www.blogprivado.com/salud/masaje-de-manos/#comments Fri, 09 Apr 2010 19:24:33 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=572 LA MANO

 Se necesita muy poco aceite para masajear la mano. Bastará lo que le haya quedado después de trabajar el brazo.

1 Ponga el dorso de la mano de la persona sobre su palma izquierda. Empuñe la derecha y masajee la palma con los nudillos describiendo pequeños círculos. Presione firmemente cubriendo toda la palma, sin tocar los dedos.

2 En seguida, trabaje la misma área utilizando las yemas de los pulgares. Sostenga la mano con los otros dedos y apriete firmemente con los pulgares, moviéndolos también en pequeños círculos. Sin embargo, esta vez continúe hacia el talón de la mano y, con mayor suavidad, cubra dos o tres centímetros de la muñeca.

¿Quiere intentar algo más complicado? Aplique este toque en la palma (sin llegar a la muñeca). mientras sostiene la mano de la siguiente manera.

Coloque la mano de la persona con la palma hacia arriba. Ponga el dedo meñique de la mano izquierda de usted entre el índice y el cordial de ella; el anular y el cordial de su mano izquierda entre el índice y el pulgar de ella; y su índice izquierdo en el otro lado del pulgar de ella. Al mismo tiempo coloque su meñique derecho entre el cordial y el anular de ella su anular derecho entre el anular y el meñique de ella. y su índice y cordial derechos al otro lado del meñique de ella.

¿Entendido?

Ahora empuje sus dedos lo más que pueda hacia el dorso y luego apóyelos con fuerza. ¿Nota el efecto? Si ha procedido correctamente. se encontrará con que ha doblado los dedos de la persona hacia atrás de manera que toda la superficie de la palma está extendida tensa como la membrana de un tambor. Manteniendo esta posición; trabaje las palmas con las puntas de los pulgares. Presione con fuerza y recorra con paciencia todas las pequeñas elevaciones y depresiones que encuentre. Como descubrirá usted mismo cuando reciba este toqué. el esfuerzo vale la pena.

3 Trabaje sobre el dorso de la mano con los extremos de los pulgares. Sea minucioso. Llegue hasta la muñeca cubriendo dos o tres centímetros de ella, fijándose especialmente en todos los huesos pequeños que sus pulgares encontrarán allí.

4 Para realizar este toque, necesitará algunas indicaciones sobre anatomía.

Sostenga la mano de la persona sobre su mano izquierda y estudie el dorso por un momento. Examine las líneas abultadas que corren casi a flor de piel y que van desde la base de la muñeca al primer nudillo de cada dedo. Estos son los tendones que usamos para extender los dedos. (Si le cuesta encontrarlos, observe sus propias manos mientras las extiende con fuerza hacia adelante y un poco hacia arriba. Este movimiento los hará más visibles. )

Deslice en forma lenta y sucesiva los extremos de los pulgares por cada una de las depresiones.

Recorra todo el camino que va desde la base de la muñeca hasta el borde carnoso entre los dedos. Use la suficiente presión como para que la persona distinga perfectamente las distintas depresiones, pero disminúyala al llegar al borde interdigital. Recorra cada presión una vez, usando el pulgar derecho para las dedos del mismo lado y el izquierdo para las restantes.

Si desea, puede terminar el toque con una nota de elegancia. Cada vez que el pulgar llegue al borde carnoso, presione desde abajo con el índice en el momento en que el pulgar haya recorrido todo el valle. En otras palabras, pellizque ligeramente la piel mientras los dedos se deslizan hasta perder el contacto. Mejorará mucho la sensación que produce un toque, ya de por sí agradable.

5 Aunque parezca un poco difícil al comienzo, este toque resulta muy sencillo cuando se le descubre la mafia.

Afirme la mano de la persona colocándola con la palma hacia abajo, de manera que los talones de sus manos ejerzan presión sobre el centro del dorso, y las puntas de sus dedos lo hagan desde abajo, situados sobre el centro de la palma. Procure que los talones de sus manos estén en contacto, y en el reverso también las puntas de sus dedos.

Presione con fuerza sobre la mano en ambas direcciones. Al mismo tiempo, deslice sus manos lentamente hacia los lados, deteniéndolas cuando lleguen a los bordes.

Aplíquelo tres veces.

6 Ahora masajee los dedos.

Apoye la mano de la persona con las palmas vueltas hacia abajo sobre su mano izquierda. Coja suavemente el dedo pulgar de ella entre su propio pulgar e índice, en la parte en que se une al resto de la mano. Resbale lentamente los dedos desde la base a la punta, imprimiéndoles al mismo tiempo un movimiento de tirabuzón con cierta fuerza. Termine de manera que sus dedos interrumpan el contacto.

Aplíquelo una vez en cada dedo.

7 Le sugiero lo siguiente para terminar el masaje de la mano.

Mantenga durante un minuto la mano de la persona entre las suyas. Cubra la mayor superficie que pueda. Quédese muy quieto, vuélvase hacia su interior y concéntrese en la respiración. Luego dirija nuevamente su atención a la mano y trate de que la energía de su respiración se trasmita a través de sus manos.

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Masaje de espalda http://www.blogprivado.com/salud/masaje-de-espalda/ http://www.blogprivado.com/salud/masaje-de-espalda/#comments Wed, 24 Mar 2010 19:20:35 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=567 Si trabaja sobre una mesa, sitúese junto a la cabecera. Si lo hace en el suelo, tiene dos posibilidades. Una es sentarse o arrodillarse junto a la cabeza de la persona y trabajar de la misma manera que en la mesa. La otra consiste en instalarse en cuclillas sobre los muslos de la persona.

 

 

He aquí la primera forma. De pie o sentado frente a la cabeza, coloque las palmas de las manos sobre la parte superior de la espalda con los dedos apuntando hacia la columna, haciendo que lleguen justo al lado de ella, sin cubrirla; como muchos de los toques de la espalda, resulta menos grato si los dedos se apoyan sobre la espina dorsal.

 

 

Deslice las manos hacia abajo todo lo largo de la espalda. Mantenga una presión firme, inclinándose hacia adelante para usar, dentro de lo posible, el peso de su cuerpo. Ejerza mayor presión todavía con las puntas de los dedos cuando palpen un pequeño surco a los lados de la columna. Procure que lo sigan sin disminuir la presión.

 

 

Separe las manos cuando se agache, al borde inferior de la columna, conduciéndolo, hacia los lados hasta tocar la mesa. Luego lentamente llévelas por los costados del torso hacia los hombros. Hágalo con fuerza, casi como si quisiera arrastrar el cuerpo de la persona; Antes de llegar a las axilas, deslice las manos hacia arriba hasta que se sitúen en la posición  inicial, listas para repetir el toque.

 

 

Una variación posible consiste encubrir las nalgas con las manos antes de llevarlas a los costados. En general, es una buena idea incluir las nalgas cuando se masajea la espalda.

 

 

Si está trabajando en el suelo y está en cuclillas sobre los muslos de la persona, comience con las manos colocadas sobre la parte inferior de la espalda, con los extremos de los dedos apuntando hacia la columna. Lleve las manos hacia arriba por la espalda, y sepárelas al llegar a la parte superior, de modo que cubran los omóplatos y bajen hacia la mesa para retornar por los costados. Mejor aún, haga que sus dedos sigan el contorno de los omóplatos cuando separe las manos. Ejerza mayor presión con las puntas de los dedos y encontrará un surco que puede seguir desde la columna hasta los mismos hombros.

 

 

Aplique el toque básico entre cuatro y seis veces y repítalo todas las veces que quiera entre los otros toques.

 

 

Ahora aplique la frotación alternada tal como lo hizo al trabajar el pecho y el abdomen. Colóquese a un costado de la mesa e inclinándose un poco, masajee el lado opuesto. (Si está instalado en el suelo, encuclillado sobre los muslos, puede aplicar este toque desde donde se encuentra. Basta que se incline un poco a la derecha cuando trabaje el lado izquierdo, y viceversa.)

 

 

Comience donde termina el muslo, desplácese hacia la axila y vuelva al punto inicial.

 

 

Imprima a sus manos un movimiento de frotación hacia arriba, manteniendo los dedos en dirección opuesta. Trate de alcanzar un ritmo lento, alternando las manos de manera que cada nueva frotación comience cuando la anterior esté a: punto de terminar.

 

 

Trabaje a ambos lados del torso, una vez de ida y otra de vuelta.

 

 

Nos trasladamos a la parte superior de la espalda, otra zona que con frecuencia concentra mucha tensión. Amase los músculos que, formando una curva, van desde el cuello a los hombros. Trabájelos suavemente entre el pulgar y los demás dedos. Masajee ambos lados al mismo tiempo.

 

 

Situado frente a la cabeza y ligeramente inclinado hacia adelante, aplique sobre la parte superior de la espalda una frotación en dirección a los pies, con movimientos rápidos y alternados de los pulgares. No cubra ni la columna ni los omóplatos mismos. Concéntrese primero en los músculos ubicados más arriba de estos últimos, y luego en los que se hallan entre ellos y la columna.

 

 

El “tirabuzón”, fácil una vez que se adquiere cierta destreza.

 

 

Sitúese a un lado de la mesa y coloque la mano derecha sobre el hombro derecho y la izquierda sobre el izquierdo, de suerte que los dedos de ambas manos apunten hacia la mesa.

 

 

Lentamente dirija los talones de ambas manos hacia la columna, comprimiendo con fuerza. Cuando estén a punto de encontrarse, hágalos girar en 180° de manera que los dedos apunten en la dirección contraria. Manteniendo el mismo ritmo todo el tiempo, la izquierda se dirige hacia el lado derecho y la derecha hacia el izquierdo; los antebrazos se cruzarán al pasar sobre la columna.

 

 

Continúe el desplazamiento de las manos sobre la espalda hasta que las puntas de los dedos hayan llegado simultáneamente a la mesa. Al mismo tiempo, lleve ambas manos un poco hacia abajo por la espalda (en dirección a los pies), de manera que la mano derecha encuentre la superficie de la mesa próxima a la axila izquierda, y la mano izquierda haga otro tanto en el lado opuesto.

 

 

Un toque sencillo, pero de sutil efecto.

 

 

Siga la línea de la columna desde el cuello al cóccix con el índice y el cordial de una mano.

 

 

Comience donde el cuello se conecta a la base del cráneo, usando las puntas de los dedos. Ejerza una presión moderada moviéndolos muy lentamente. Deje que los  dedos palpen la textura particular de cada una de las vértebras.

 

 

Eso es todo.

 

 

Termine con el toque siguiente.

 

 

Coloque la cara interna de los antebrazos sobre la espalda, a mitad de camino entre la parte superior de la columna y la inferior de las nalgas. Mantenga los antebrazos lo más próximos que pueda y levante las manos un poco hacia arriba y atrás, de manera que la piel del antebrazo se estire un poco. Luego separe los brazos comprimiendo con fuerza. Mantenga el movimiento con un ritmo uniforme hasta que uno de ellos haya alcanzado la parte superior de la espalda y el otro haya cruzado las nalgas. Levántelos, vuelva inmediatamente al centro de la espalda y repita el toque.

 

 

Después de pasar dos veces sobre la columna, inclínese un poco hacia adelante, baje los antebrazos, y aplique el mismo toque hacia el lado de la espalda opuesto al lugar en que usted se encuentra. En seguida, modifique su postura y aplique el mismo procedimiento sobre el lado más próximo de la espalda. Luego comience nuevamente desde el centro, pero esta vez trabaje en sentido diagonal, de suerte que mientras un antebrazo llega al hombro más próximo, el otro cruce sobre la nalga del lado opuesto. Concluya con un segundo toque diagonal, yendo hacia el hombro más distante ya la nalga más próxima.

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Masaje en pies y piernas http://www.blogprivado.com/salud/masaje-en-pies-y-piernas/ http://www.blogprivado.com/salud/masaje-en-pies-y-piernas/#comments Tue, 09 Mar 2010 19:18:18 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=564 Si hay alguna parte de nuestro cuerpo que merezca una atención especial, ésa es el pie, Psicológicamente es el punto en que experimentamos muestro contacto con el terreno que nos sostiene. Es donde sentimos, si tenemos la suerte de tener esa vivencia, que estamos “arraigados”. Además, desde el punto de vista de los músculos y los huesos, es una pieza muy delicada y compleja. Si pudiera quitarse la piel, se encontraría con que la estructura ósea de cada pie está compuesta por 26 huesos distintos. Pero lo más importante para los que practicamos masaje, es el papel que desempeña dentro del sistema nervioso. En la planta del pie se encuentran concentradas, literalmente, miles de terminaciones nerviosas cuyos extremos opuestos están situados en todo el resto del cuerpo.

 

 

Así podemos considerar el pie como un “plano” de todo el organismo. Ningún músculo, glándula u órgano (interno o externo) está desprovisto de un haz de nervios cuyos extremos opuestos no se encuentren anclados en el pie. ¿ Y esto qué significa? Sencillamente que al masajear el pie producimos un estímulo que afecta a todo el organismo. La correspondencia entre el pie y el resto del cuerpo es un asunto tan serio que se ha elaborado todo un sistema de diagnosis y curación a través del masaje del pie, llamado “terapia de zonas”.

 

 

Diremos algo más sobre esto más adelante. Baste por ahora saber que al masajear el pie, se está dando una especie de masaje “a distancia” en todo el cuerpo. Realice, por tanto, un buen trabajo, porque todo lo que haga allí tendrá mayores repercusiones.

 

 

Los toques para los pies se parecen mucho a los de las manos. Y, como también en esta última, se requiere poco aceite. Lo que le haya quedado en las manos después de masajear la pierna será más que suficiente.

 

 

1 Afirme el pie con la mano izquierda y  masajee la planta con los nudillos de la

 

 

derecha, empuñada. Describa círculos pequeños. Presione con fuerza. Cubra toda la planta incluyendo la zona correspondiente al talón.

 

 

* 2 Luego masajee la planta con las yemas de los pulgares. Afirme el pie con los otros dedos y trabaje con los pulgares describiendo pequeños círculos. Nuevamente cubra toda la planta. Hágalo en forma lenta y minuciosa. Recuerde que hay miles de nervios que conectan el pie con el resto del organismo. Si trabaja en el suelo, encontrará que éste es uno de los toques que le presenta mayor dificultad. De todas maneras, el procedimiento siguiente le ayudará: siéntese con las piernas cruzadas, mirando hacia la cabeza, y haga descansar el pie o la parte posterior del tobillo sobre su propia pierna o rodilla. También puede colocar un almohadón o un cojín grueso que permita mantener la pierna levantada.

 

 

* 3 En seguida, trabaje la parte superior del pie, usando los pulgares en la misma forma.

 

 

Nuevamente proceda con vigor y  minuciosidad. No deje ninguna zona sin masajear.

 

 

Cuando llegue a la mitad inferior del pie es decir, cuando se acerque al tobillo y talón le resultará más fácil usar las puntas de los dedos. Siga el contorno del hueso del tobillo -la protuberancia ósea que se encuentra a ambos lados- varias veces con los extremos de los dedos, trabajando ambos lados a la vez.

 

 

 4 Cuando finalmente llegue al extremo inferior del talón, levante suavemente el pie con la mano izquierda y trabaje el borde exterior con las puntas de los dedos y el pulgar de la mano derecha. Presione con fuerza.

 

 

5 Luego, tal como lo hizo en la mano, descubra los largos y finos tendones que recorren el pie desde la base del tobillo hasta cada uno de los dedos. Deslice con fuerza el extremo del pulgar por cada una de estas depresiones ubicadas entre los tendones. Comience en la base del tobillo y termine en el borde carnoso entre los dedos. Como para la mano, puede, si. quiere, comprimir ligeramente este borde apretando el índice contra el reverso mientras el pulgar pasa por el anverso. Trabaje cada surco una vez.

 

 

6 Apriete el pie tal como lo hizo con la mano. Cójalo con las dos manos, con las palmas sobre la parte superior y los extremos de los dedos ejerciendo presión sobre el centro de la planta. Procure que las palmas se toquen, así como también los dedos.

 

 

7 Ahora los dedos mismos. Afirme el pie con la mano derecha. Coja la base del dedo gordo entre el pulgar y el índice. Luego tire suavemente hacia afuera con un movimiento de tirabuzón hasta que sus dedos pierdan el contacto.

 

 

Trabaje cada dedo en forma sucesiva.

 

 

* 8 Termine con el pie tal como lo hizo con la mano. Es decir, hágalo descansar entre sus manos, teniendo una palma apoyada sobre la planta y la otra sobre la parte superior, y quédese inmóvil durante unos segundos. Concéntrese en sí mismo y tome conciencia de su respiración. Imagínese que su inhalación llega hasta sus manos, transmitiendo la energía que circula por su cuerpo.

 

 

PARTE POSTERIOR DE LA PIERNA

 

 

1 Desplazamiento. Cierre las manos en la parte superior.

 

 

Al mismo tiempo, pero con mayor lentitud, mueva la mano izquierda hacia la cara interior del muslo. Trate de coordinar los movimientos ( como en el caso anterior, esto requerirá un poco de práctica) de tal manera que la izquierda llegue al punto más bajo que cómodamente pueda alcanzar, justo cuando la derecha, abandonando la cadera, llegue a una posición paralela a ella. Luego lleve ambas manos, por los costados de la pierna, hacia el tobillo. Cuando se esté aproximando, trate de volverlos a la posición inicial sin interrumpir la fluidez del movimiento.

 

 

Repítalo dos o tres veces. Aplíquelo tantas veces como quiera entre los toques que siguen,

 

 

2 Este toque se denomina “torsión”.

 

 

Curve ambas manos y colóquelas juntas y con los dedos apuntando hacia el lado opuesto de la mesa, sobre la base de la pantorrilla, de modo que se amolden perfectamente a ella. Trate de tener el mayor contacto posible con la superficie de la pierna.

 

 

Describiré el toque primero como si lo viéramos en cámara lenta. Mueva la mano izquierda hacia abajo, en el sentido que apuntan los dedos, manteniendo el contacto con la pierna, hasta que llegue a la mesa.

 

 

Al mismo tiempo lleve la derecha hacia usted y hacia abajo, hasta que el talón de la mano toque la superficie de la mesa. Luego deslice ambas manos en direcciones opuestas, y así sucesivamente.

 

 

Acelere el movimiento y conseguirá el toque que hemos llamado “torsión”. Mantenga ambas manos cruzándose rápidamente en uno y otro sentido, y al mismo tiempo imprímales un movimiento ascendente a lo largo de la pierna. Aunque debe emplear una presión ligera, el movimiento debe ser tan rápido y vigoroso como pueda sin sacrificar la precisión. Mantenga las manos encontrándose en sus recorridos opuestos, con los pulgares siempre en contacto.

 

 

Continúe el toque hasta la parte superior de la pierna y luego devuélvase. Basta hacerlo una vez de ida y vuelta.

 

 

3 A continuación aplicamos a la pierna el mismo “vaciado” que hicimos en el brazo, Coloque las palmas de las manos sobre los costados de la pierna a la altura del tobillo. Trate de lograr el mayor contacto posible con la pierna con sus dedos tocando la mesa o inclinados hacia ella en un ángulo de 45° más o menos. Coloque ambos pulgares sobre la base de la pantorrilla, juntos pero apuntando en direcciones opuestas.

 

 

Deslice lentamente ambas manos hacia arriba sobre la pierna, apretándola suavemente con las palmas y los pulgares. Deténgase justo antes de llegar a la rodilla, y luego, con el mismo ritmo lento, pero sin presión, deslice las manos de vuelta hacia abajo. Los pulgares deben estar en contacto todo el tiempo que dure el movimiento.

 

 

Repita tres veces el proceso de ida y vuelta, ejerciendo presión sólo durante el movimiento ascendente. Luego continúe con el muslo y, comenzando junto a la rodilla, aplique el toque tres veces más. Al acercarse a la pelvis, el ancho de los muslos le hará separar los pulgares. Sencillamente júntelos de nuevo al retornar.

 

 

* 4 A continuación utilice las yemas de los pulgares para masajear los músculos gruesos de las pantorrillas. Presione firmemente moviendo los pulgares hacia adelante con frotaciones cortas y alternadas. Cubra toda la parte posterior de la pierna.

 

 

5 Con los dedos de una mano dé un masaje liviano sobre el área ligeramente hundida de la parte posterior de las rodillas.

 

 

Trabaje suavemente en círculos pequeños.

 

 

* 6 A continuación aplique la “frotación alternada ” sobre el lado interior del muslo, comenzando donde termina la rodilla. Retire las manos hacia arriba con frotaciones verticales lentas y alternadas. Comience cada frotación cuando esté terminada la anterior; inicie cada movimiento con toda la palma de la mano pegada a la piel y los dedos hacia abajo. Proceda con mano liviana, siguiendo un ritmo lento y uniforme.

 

 

7 Comience cada frotación un poco más arriba (es decir, más lejos de la rodilla) y deténgase justo antes de llegar a la pelvis. Luego devuélvase lentamente hacia la rodilla de la misma manera.

 

 

Si actuara de acuerdo con los deseos del que lo recibe, probablemente pasaría horas repitiendo este toque, pero bastan una o dos veces de ida y vuelta.

 

 

En seguida, utilice el “rastrillo”. Este es un buen toque casi para cualquier parte del  cuerpo. Personalmente prefiero usarlo sobre la parte posterior de las piernas, las nalgas y la espalda.

 

 

Separe los dedos de las manos, curvándolos un poco y dándoles cierta rigidez. Ambas manos deben tener un poco el aspecto de una garra. Comience en la parte superior de la pierna, o si quiere en la nalga, aplicando toques cortos y alternados. Continúe a lo largo de la pierna. Mantenga la posición de los dedos y utilice sólo las yemas en el  contacto. Trabaje en forma rápida y enérgica dando toques de 15 cm más o menos.  Trabaje sistemáticamente toda la pierna, tratando de cubrir todo lo que pueda de los costados de la parte posterior. Diríjalo sólo hacia abajo; por alguna razón, este toque no resulta grato aplicado en dirección contraria.

 

 

En cuanto haya llegado al tobillo, comience de nuevo desde la parte superior de la pierna y repítalo una vez más.

 

 

8 Termine levantando la pierna y doblándola hacia la nalga.  Busque el punto en que ofrece cierta resistencia a la flexión y luego, levemente, empújela entre dos y cuatro centímetros hacia la nalga y relaje la presión. Repita esta última parte varias veces. Si puede hacerlo sin forzar el movimiento, lleve el talón hasta tocar la nalga. Finalmente, vuelva la pierna a su posición inicial.

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Orden adecuado del masaje http://www.blogprivado.com/salud/orden-adecuado-del-masaje/ http://www.blogprivado.com/salud/orden-adecuado-del-masaje/#comments Wed, 24 Feb 2010 19:08:18 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=561 El masajista tiene que tener tranquilidad y paz mental para poder transmitir esto a la persona que se masajea.

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Alimentación saludable a cualquier edad http://www.blogprivado.com/salud/alimentacion-saludable-a-cualquier-edad/ http://www.blogprivado.com/salud/alimentacion-saludable-a-cualquier-edad/#comments Tue, 09 Feb 2010 19:04:34 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=555 La mujer debe de estar en el peso correspondiente a su edad. Si el peso de la mujer está por debajo de lo normal, se le recomienda aumentar la ingesta de alimentos para proteger la propia salud de la mujer y establecer reservas para un posterior embarazo y lactancia materna.

El consumo de productos de origen animal debe de ser adecuado a su edad. Los alimentos de origen animal son excelentes fuentes de proteínas, grasa y micronutrientes. Sin embargo, en algunas poblaciones el consumo de alimentos de origen animal puede verse reducido por el elevado coste económico que supone.

Diversificar la dieta, aumentando la calidad de los nutrientes ingeridos. El consumo diario de frutas y verduras debe se aumentarse, para proveer al organismo de vitaminas A, C y B6, además de calcio. El consumo de vitamina C además ayudaría a la absorción de Hierro.

Uso de alimentos enriquecidos en vitaminas y minerales (por ejemplo, el consumo de sal yodada, azúcar enriquecido en vitamina A, harinas enriquecidas en hierro), pueden ser necesarios para cubrir las necesidades mínimas de la persona y mejorar el estado nutricional de la mujer en periodos en que puede haber una disminución de estos niveles (crecimiento durante la adolescencia, menstruación, embarazo y lactancia materna).

Algunos micronutrientes están concentrados en solo unos pocos alimentos. Si la mujer no es capaz de acceder a ellos, las carencias pueden llegar a ser importantes sino se administran suplementos vitamínicos o se fortifican los alimentos con ellos.

Deficiencias en micronutrientes contribuyen a una baja nutrición en la mujer, siendo causa de mortalidad materno-infantil, ceguera y retraso mental. Otras deficiencias podrían ser reducción de la capacidad intelectual, laboral y productividad.

 Evitar la anemia. La anemia causada por bajo aporte de hierro en la dieta, puede ser disminuida si se realiza una adecuada provisión antes del embarazo, permitiendo prevenir problemas en el recién nacido.

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Alimentación durante la lactancia http://www.blogprivado.com/salud/alimentacion-durante-la-lactancia/ http://www.blogprivado.com/salud/alimentacion-durante-la-lactancia/#comments Sun, 24 Jan 2010 19:02:43 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=551 Comer el equivalente a una comida extra diaria, se recomienda que la dieta de la mujer durante la lactancia materna sea de aproximadamente 2700 Kcal por día, es decir unas 500 Kcal más por día que una mujer no embarazada y no dando de mamar, lo cual equivaldría a una comida más al día.

Si una mujer se encontraba por debajo de su peso antes del embarazo, se recomienda un incremento de 650 Kcal al día durante los 6 primeros meses de la lactancia materna.

Las madres con una buena alimentación y con niveles de grasa almacenada adecuados producen una leche con un mayor contenido en grasa más alto; Por lo tanto, sus hijos necesitan succionar menos para obtener la suficiente energia. Estos niños también reciben aportes de vitaminas y sales minerales.

Se recomienda mantener niveles adecuados de vitamina A y hierro . Las mujeres con riesgo de bajos niveles de vitamina A, se recomienda la administración diaria de una cápsula de vitamina A (200.000 UI) entre el día del parto y 8 semanas después del parto, para mejorar la calidad de la leche materna y reducir la morbilidad maternal.

Se recomienda el administrar suplementos de hierro a mujeres que durante la lactancia materna sufran deficiencias provocada por una pérdida de hierro

Por el contrario, los niveles de proteinas en la leche materna no están relacionados con el estado nutricional de la madre. La alimentación con lactancia materna puede ser satisfactoria para el niño, pero la madre va a ver comprometidos su propia salud y su estado nutricional. Unicamente bajo condiciones extremas de ayuno, la composición de proteinas y de energia de la leche materna se ven afectadas significativamente.

Durante el intervalo entre el cese de la lactancia materna y el siguiente embarazo

Se recomienda un intervalo mínimo de 6 meses para reconstruir y reemplazar la energia y las reservas de micronutrientes que se hubieran agotado durante el anterior embarazo y lactancia.

Los freqüentes embarazos aumentan el riesgo de la madre de mal nutrición, el espaciamiento entre embarazos beneficia tanto a la madre como al hijo. Un niño nacido en un periodo inferior a dos años desde el último embarazo, tiene el doble de riesgo de morir antes de los 5 años que un niño nacido después de los dos años.

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Alimentación durante el embarazo http://www.blogprivado.com/salud/alimentacion-durante-el-embarazo/ http://www.blogprivado.com/salud/alimentacion-durante-el-embarazo/#comments Sat, 09 Jan 2010 19:01:08 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=549 El peso promedio que una mujer aumenta durante el embarazo es de 10 kg, aunque en países subdesarrollados (Sudeste Asiático), la ganancia de peso sea solamente la mitad.

Para al principio del embarazo seria recomendable que la mujer supliera su dieta con 200 kcal. al día. Ejemplo de 200 kcal/día puede ser:

Una naranja pequeña, un cuarto de guisantes salteados y una taza de arroz.

En países en vías de desarrollo las deficiencias de hierro en la alimentación de la mujer son muy comunes. Dando como resultado una alta prevalencia de anemia. Se considera que la anemia afecta a 50 millones de mujeres embarazadas y a 320 millones de mujeres no embarazadas. Observándose las tasas más elevadas de anemia en mujeres de la India, Indonesia y Pakistán, y las tasas más bajas en los países desarrollados y Estados Unidos.

Se recomiendan la administración diaria de suplementos de ácido fólico y Hierro

Algunos micronutrientes y vitaminas se encuentran en alimentos que pueden resultar de difícil acceso para la mujer embarazada. Si la mujer no puede consumirlos, las carencias pueden llegar a ser importantes por lo que se recomienda la administración de complementos nutricionales.

Las deficiencias en ácido fólico durante el primer trimestre del embarazo, puede ocasionar al feto daños en el tubo neural, tales como la espina bífida. Estos defectos son prevenibles por la administración diaria de 0.25mg a 0.4 mg. de ácido fólico, en forma de comprimidos o alimentos fortificados durante los seis primeros meses de embarazo.

Se recomienda incrementar los aportes de hierro, principalmente durante el segundo y trimestre del embarazo, porque es durante este periodo cuando el feto, la placenta y el volumen sanguíneo de la madre es mayor.

Estudios realizados en embarazadas muestran que el aporte de hierro de la madre al feto es de unos 300 mg. Por lo que se recomienda que durante los dos primeros trimestres del embarazo el suplemento de hierro sea de 60 mg. al día, y posteriormente en el tercer trimestre de unos 120 mg. al día.

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Automedicación http://www.blogprivado.com/salud/automedicacion/ http://www.blogprivado.com/salud/automedicacion/#comments Thu, 24 Dec 2009 18:20:38 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=544 Mucha gente no se da cuenta del peligro que puede suponer automedicarse. Hay que tener muy en cuenta la diferencia entre unos tipos de medicamentos y otros:

Fármacos que  deben ser  indicados por un médico:
- Antibióticos como ampicilina, sulfametoxazol, norfloxacino etc.
- Ansiolíticos como alprazolam, diazepam, etc.
- Corticoides como betametazona, prednisona, triamcinolona, etc

 

 

Fármacos que  pueden ser usados sin la indicación médica inicial:
- Analgésicos como acetaminofén, metamizol, lisina, etc. 
-Antihistamínicos como clorfenamina, cetirizina, etc.
- Antiespasmódicos como hioscina, atropina, etc.

 

 

Fármacos que deben evitarse en niños menores de un año y en adultos mayores de 60 años:
-Antiinflamatorios como ibuprofeno, diclofenaco, ácido acetilsalicílico, etc.

 

 

Antes de comprar un medicamento en una tienda o supermercado, compruebe cual es la fecha de vencimiento y cuales son los efectos colaterales que el fármaco puede producir. Si el envase del producto no trae esta información, es mejor no comprarlo pues no tiene seguridad alguna acerca de la calidad del mismo sin esta información básica.

 

 

Recuerde que para recuperar la salud perdida, el médico es el mejor colaborador que tiene el organismo humano para sanarse satisfactoriamente. Busque un buen médico que lo ayude y nunca dude en consultarle ante la menor duda. Y una segunda opinión médica siempre es necesaria cuando el diagnóstico es de cierta gravedad o de tratamiento crónico prolongado.

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Una de las técnicas de como dejar de fumar http://www.blogprivado.com/salud/una-de-las-tecnicas-de-como-dejar-de-fumar/ http://www.blogprivado.com/salud/una-de-las-tecnicas-de-como-dejar-de-fumar/#comments Wed, 09 Dec 2009 18:17:08 +0000 admin http://www.blogprivado.com/?p=541 Todos sabemos que dejar de fumar no es fácil, que se necesitan muchas cosas, las más importantes son querer dejarlo (Pero querer dejarlo DE VERDAD) y tener una gran fuerza de voluntad. Está claro que todo el mundo puede proponerse dejar el Tabaco, pero no todos tenemos una gran fuerza de voluntad. Quienes no tenemos ánimo suficiente para dejar de fumar hemos probado de todo (chicles y parches de nicotina, programas de cómo dejar de fumar en 20 pasos, palitos de regaliz, dejar de fumar de golpe a ver cuanto aguantamos…) algunos conseguimos dejarlo con estos métodos, pero la ansiedad nos hace recaer después de llegar incluso a varios meses sin tabaco. Esto es por que los sistemas para dejar de fumar piensan sólo en hacernos dejarlo, pero no en proporcionarnos la fuerza de voluntad y la paciencia necesaria para tal fin.

 

 

Éste sistema tiene una base que nos prepara y mentaliza para dejar el tabaco y luego nos guía y aconseja en el momento de dejarlo, éste curso sirve a modo de seguimiento para antes, durante y después de dejar el tabaco. Se estructura en varias fases:

 

 

Fase 1Conocimiento y Planificación. En esta fase investigaremos sobre nuestros hábitos como fumadores, es decir, cuando y cuanto fumamos, y crearemos nuestra Agenda del Fumador.

 

 

Fase 2Crear Nuevos Hábitos de Fumador. En esta fase moldearemos nuestros hábitos mediante la Agenda del Fumador, de manera que sin darnos cuenta fumaremos menos y haremos durar tres días ese paquete de tabaco que antes no duraba ni un día entero.

 

 

Fase 3Empecemos. Llegados a esta fase ya estaremos listos para dejar de fumar, pero no hay que correr, sin prisa. En esta fase nos apartaremos de lo que nos induce a fumar y modificaremos bastante la Agenda del Fumador en varias ocasiones.

 

 

Fase 4Dejemos de Fumar. En esta fase suprimiremos la Agenda del Fumador y dejaremos de fumar por completo.

 

 

Fase 5¿Seguro que ya he dejado de fumar? Esto es lo que nos preguntaremos en la última fase de este curso. Lo comprobaremos con los métodos adecuados, siempre intentando evitar una recaída.

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